Abismo
Caí, no me preguntes
cómo
fueron tus ojos que
me engañaron,
creí en esa mirada ámbar
que me habló de amores;
sucumbí al deseo
en las caricias
más dulces y
voluptuosas
y cuantas veces
caí
no sé
lo viví,
lo disfruté
ese néctar
de tus carnosos labios
aquellos besos sin fin
como pudo un ser tan
amoroso
arrastrarme
al desespero
no sé cómo
pude levantarme
y salir del laberinto.
Pero sabes...
aún anhelo la
caída al abismo
porque de allí
me sacabas en brazos alados
me subías al cielo
a tocar las estrellas
y me burlaba de la luna
porque estaba sola,
como estoy ahora…