Querida amiga, se que no estas aquí pero aun estas en mi. Se que estés donde estés eres feliz. Nuestras historias están latentes en mí. Los días compartidos fueron infinitos, y los momentos vividos serán eternos. Te echo mucho de menos, pero al mismo tiempo se que jamás tu recuerdo se ira de mi. Vivo día a día pensando en aquellos tiempos, nuestras travesuras, nuestros secretos. Ojala pudiera decirte al oído lo mucho que te admiro, lo mucho que te extraño. Lo único que me mantiene feliz es sentir que tú también lo eres. Gracias amiga por ser lo que eres, por apoyarme desde donde estés.
Autora: Natalia Lemos B.