- Enviado por karin el Lunes, 28 de Marzo del 2011 en Reflexiones
Ya llagaste, ojos grandes hermosos, y una sonrisa, tus manitos pequeñas cogen mi dedo, te vi la primera vez envuelta en una sabana verde del hospital gritabas mucho como queriendo decirme que ya habías llegado y yo allí mirándote emocionada, mi hija pequeñita frágil, se parece al papá, ¿no, al abuelo? a mí, a la mamá, no sé sólo sé que es mía, que la adoro no es una princesa es una rey-na.
Volver a empezar, las malas noches, los pañales, biberones, caminar dormida, ¿quien dijo eso? levantarte en la madrugada es tan placentero, cuando lo haces con amor, y ya ni se siente, parece que ni duermes, estas esperando que se mueva para correr a su cuna y mirarla es tan tierna, tan delicada, y cuando llora te da una emoción dejarla que grite a todo pulmón y que tu casa se llene de ese llanto, de ese grito que dice en esta casa hay un bebe, y yo allí mirando la habitación, el cuadro, la madre, la hija, el padre ya quiero tenerla en mi cuarto, yo quiero cambiarla, abrazarla quiero volver a empezar, mi amor de madre esta allí, esa fibra tan ligera se ha despertado en mi quien soy yo si no soy la madre.