- Enviado por winda el Miercoles, 25 de Enero del 2012 en Poemas desamor
En esta tarde fría y gris
en la que por ti mi amor se agigantaba
yo me sentía muy feliz
porque al fin mi alma se sentía amada
y a obscuras se dirigía muy segura
por la secreta vereda disfrazada.
¡Qué dichosa ventura!
que siempre a obscuras sin la luz del día
mi alma se dirigía entre tinieblas,
hasta el lugar aquel, en donde el corazón la esperaba
para decirle que se encontraba muy tranquilo
y que esperaba con ansias que el amor llegara.
Y de tanto esperar, ese amor que con ansias anhelaba
este pobre corazón herido
muy solo y olvidado, se quedó dormido
pues el amor, nunca llegó
porque el, se pasó de largo
y muy lejos se quedó
dejando a este pobre corazón
muy triste y amargado.