- Enviado por 4457718 el Viernes, 03 de Febrero del 2012 en Dedicatorias
Cuando mi hijo se me fue, me dejo un inmenso dolor tan profundo en mi vida, que ni los años me han quitado ese amargo dolor, es como un corazón sin vida. Cuando un hijo se nos va, deja un vacío que ni el mas grande amor, lo podría llenar. Aquí estoy viviendo y sufriendo, con su recuerdo hoy mañana y siempre, hasta el día que DIOS decida que nos encontremos y escuche de nuevo su voz y me vuelva a decir... aquí estoy mama.