Al corazón mío ya no le queda
para refugiarse un abrigo:
de tantas ilusiones ninguna ahora la enreda...
todo se va perdiendo en las tinieblas de la remembranza
como el lejano eco
de una voz que gritó el nombre más idolatrado,
como un ocaso taciturno y melancólico,
como una ola que rompió el silencio
no sé de que mar, no sé de que tiempo...