- Enviado por mary el Viernes, 13 de Agosto del 2010 en Reflexiones
Indigente
Ese ser olvidado de Dios
un mendigo,
un indigente
vaga con la mirada perdida
tejiendo sueños en la nada
comiendo desperdicios.
Ése también es hijo de Dios
Y ¿qué pasó?
¿Por qué vaga sin rumbo?
¿Por qué anda y desanda el camino?
Tratando de aniquilar la angustia
¿Es el mundo?
¿Es el deterioro social?
¿Quién lo sabe?
Día tras día lo vemos en esas,
nuestras calles,
a veces descalzo
a veces semidesnudo
y sus pisadas huecas
resuenan en nuestra conciencia.
Porque somos responsables silentes
de esa situación.
Observadores indolentes.
Indigentes
Mi país, mi pobre país
se cierra cada día más
bajo el cinturón de miseria
en la pobreza sin fin.
Otras veces algunos nos desesperamos
Pues que cada día son más,
son una verdadera legión y a veces
tomamos conciencia y
notamos que la tristeza que
llevamos dentro es mayor
que nosotros simples observadores
también tenemos carencias
de algo,
de confianza,
de compañía
de fe
de sentimientos
Y ¿es otra forma de indigencia?