- Enviado por cookie el Miercoles, 11 de Enero del 2012 en Dedicatorias
Eramos tan solo unos niños cuando nuestra historia comenzo,
sellado can una rosa nuestro amor floreció.
El destino nos separo pero nuestros corazones no se resignaron,
algunos años pasaron y al fin se reencontraron.
El amor era aun mas grande por la ceniza que quedo,
el fuego tomo su rumbo pero la des confianza y el orgullo lo debilito.
El destino hizo de las suyas y de nuevo nos separo y a pesar de la distancia mi amor nunca murió.