- Enviado por mary el Miercoles, 11 de Agosto del 2010 en Poemas Amor
Nocturno
Aquella noche
no esperé
como tantas otras,
el viento silbaba a lo lejos
y con el aire frío
llegaste y corrí sin pensarlo
se inició el juego y
como una piedra
por el precipicio de la pasión
rodé sin saber donde caería,
sólo sentía
que vibraba
entre tu pecho de mangle
y vi el arcoiris y la turbulencia
de la tormenta me dio miedo,
y tus brazos fuertes de mangle blanco me daban confianza
y me dormí en tus brazos,
como antes
como ayer
como siempre
y llegó el alba
y tus ojos de ámbar
vigilaban mi sueño.
entre tu pecho de mangle.